dimecres, 2 d’abril de 2008

Ninguna puta que no tenga suerte

No es que no haya pasado nada más interesante que la selección del Chiki Chiki para Eurovisión, sino que he estado muy ocupado estas semanas, y además he dedicado mis ciberesfuerzos sociales a Facebook, una web social donde hay tanta gente que he estado poniéndome al día. Si aún no estás en Facebook, ya tardas. Y si estás, no te olvides de añadirme.

Pero a lo que iba, resulta que hay días en los que vale la pena salir de la cama solo por que el destino se ponga de tu parte y te dé una alegría, o por lo menos un consuelo. "Éste ha ligado", estarás pensando, pero no (o debería decir: no, por supuesto; he dicho un consuelo, no un milagro). El caso es que gracias a Facebook he localizado a algunos de los que brevemente fueron mis compañeros de trabajo en Dark Water (el estudio de Derry con el que empezó todo esto) y uno de ellos, con el que logré hacer buenas migas, me ha estado contando que ninguno de mis ex-jefes está ya en la empresa, que les han enviado a casa porque se han quedado sin dinero, y que van a cerrar el chiringuito si el proyecto no logra más financiación.

Qué signfica todo esto? Pues que de sentirme miserable y fracasado, ahora me parece como si hubiera esquivado una bala y fuera el hombre más afortunado del mundo. Quién iba a decir que un cuadro de ansiedad terminaría pareciendo una cosa buena después de todo? Creo que pasar este próximo verano en Mallorca, aunque sea sin trabajo ni casa propia, va a ser la venganza más dulce a un año de desastres.