Es tiempo de descartes! Como hoy es mi último día en Mallorca, y de alguna manera me parece el final de la aventura con la que empecé este blog (y el principio de otra) es un buen momento para echar mano de aquellos momentos que por alguna razón u otra se quedaron en el suelo de la sala de montaje (por así decirlo), algo así como los contenidos extra de los DVDs, esos que nadie se mira excepto los frikis, la “edición especial” de mi gran aventura irlandesa.
Jueves, 25 de octubre de 2007
Pues sí, fue hace exactamente 10 meses, cuando tenía que tomar el avión más importante de mi vida, el que me llevaría de Palma a Belfast y de ahí un bus a Derry. Lo tenía todo controlado: tenía el billete desde hacía un mes, había hecho la mudanza de mis posesiones en un tiempo record, me había despedido de todos los colegas, y llevaba todo lo que necesitaba encima. Todo, excepto que había olvidado tomar nota del número de referencia de la reserva (esos malditos billetes digitales). Así que llamé a mi hermano por teléfono para que accediera a mi cuenta para darme el código en cuestión. Y cuando me leyó los detalles del billete resultó que mi vuelo salía a las 11 de la mañana. A las 11, no a las 13 como yo había creído todo este tiempo. Había pasado delante del ordenador hasta la medianoche anterior, y me había olvidado de comprobar el único dato realmente importante de aquel viaje. Había perdido el maldito vuelo, y tenía que llegar a Derry aquella misma noche.
Del resto del día, solo tengo flashes. Localicé in extremis un vuelo de BMI que volaba a Belfast vía Londres en menos de una hora, aunque debido al retraso llegaría horas más tarde de lo previsto, ya de noche. Para salir del paso, me puse en contacto con mi futuro jefe (que aún no sabía a la clase de lerdo que había contratado) para explicarle la situación; “una” situación, en todo caso, ya que decoré un poco los detalles para proteger mi reputación (que mentí, vaya). La cosa es que funcionó, enviaron un taxi a recogerme, y aunque con un considerable sofoco (y unos cuantos euros menos) llegué a Derry esa noche, algo más tarde de lo previsto pero en teoría a salvo.
Por razones evidentes, obvié este episodio al público, más que nada por evitarme el escarnio público. Ahora me have gracia. Teniendo en cuenta los eventos posteriores, fue una anécdota sin apenas importancia.
Viernes, 2 de noviembre de 2007
Primera noche en mi nuevo apartamento de Derry. Como aún no estaba muy hecho a las horas de luz irlandesas, me entraba el sueño considerablemente pronto. Y el apartamento, equipado pero básicamente vacío, tenía un punto de lo más inquietante, que ya me había dejado algo intranquilo la noche anterior. Sería la morriña, pensé. Pero esa noche, poco antes de la medianoche, me desperté al oir unos golpes metálicos, que sonaban cercanos, tanto que pensé que llamaban a mi puerta.
Sobresaltado, y considerablemente angustiado, me levanté de la cama, y tras comprobar que los golpes no llamaban a mi apartamento, comprobé que a través del rellano, una mujer estaba llamando a la puerta del vecino de enfrente, usando para ello la cubierta del buzón que allí es costumbre que tengan todas las puertas. No dejó de golpear el buzón de esta manera durante más de diez minutos hasta que le abrió (si no lo entendí mal) su ex-pareja, a quien le reclamó que le devolviera a sus hijos, lo cual hizo después de una acalorada discusión.
Preguntándome a qué clase de vecindario acababa de mudarme, creo que apenas pude pegar ojo en toda la noche. No fue la última.
Sábado, 3 de noviembre de 2007
Había quedado esa tarde con Rory, un compañero de trabajo que se ofreció a hacerme de guía por la ciudad. Agradecido de contar con un poco de compañía, me abstuve de decirle que para entonces me conocía cada palmo del centro, pero en todo caso el hombre resultó saber cosas que no salían en las guías. Él era inglés, y en sus propias palabras, eso en Irlanda del Norte le reservaba “un lugar muy específico” (que deduje que no era uno agradable), pero en todo caso me señaló algunos detalles muy reveladores de la ciudad, en relación a los Troubles, el eufemismo con el que allí se refieren al conflicto armado.
Al ver las altas vallas con las que habían rodeado la muralla por el lado del Bogside (un barrio católico especialmente beligerante) o las torres de vigilancia que delimitaban el barrio unionista junto a la muralla (y en cuyo límite yo vivía, por cierto), entendías hasta qué punto Derry es una ciudad dividida y fronteriza, y cuán profunda es todavía la brecha de la guerra. Hablando de lo cual, paramos a tomar algo más tarde en un pub irlandés (católico) donde un hombre tocaba la guitarra. Pregunté a Rory sobre la canción y me explicó que era una canción de guerra. De guerra? Le pregunté inocente. La guerra con los ingleses, me aclaró.
Como decía, una brecha muy profunda.
Esa noche, otra vez solo en mi apartamento, me empecé a encontrar realmente mal.
Miércoles, 7 de noviembre de 2007
Había pasado el peor domingo de mi vida, el lunes no había mejorado, y el martes me declaré oficialmente desesperado y en un estado mental algo precario, cuando hablé con mi jefe y le comuniqué que volvía a casa para ver a un médico antes de que la cosa pasara a mayores. Puesto que estaba, objetivamente, desesperado, se mostró comprensivo y me deseó que me recuperara. Así que compré mis billetes de vuelta vía Ryanair, y teniendo en cuenta el incidente de unos días atrás, me aseguré de no perder el avión esta vez. Me levanté a las 5 de la mañana. Aunque tanto habría dado: llevaba cuatro noches sin apenas dormir.
La cosa es que el vuelo de Derry a Londres fue tranquilo. La maleta llevaba 4 kg de exceso de equipaje pero me dejaron llevar tanto el portátil como la mochila en cabina. En Londres, el exceso de equipaje de la misma maleta era de 10 kg, y me obligaron a facturar la mochila. Ambos detalles son relevantes para apreciar la ironía de que, a mi llegada a Palma, ambas, maleta y mochila, que facturé separadas, fueron las únicas de todo el vuelo que se habían perdido de camino al avión.
Por supuesto que mis maletas llegaron al día siguiente, pero durante ese día, creí en el karma. Y pensé que algo horrible había tenido que hacer para merecerme tanta insidia en el castigo.
Tres días después mi padre sufrió una embolia y se confirmó mi teoría. El resto es historia.
--
Y en fin, estos han sido los “episodios perdidos” de mis días de ocio en Derry, una experiencia inolvidable que no recomiendo a nadie y que por otro lado no me habría perdido por nada del mundo. Igual que no me habría perdido estos meses de retiro forzoso. Ni siquiera las decepciones que me han llevado a embarcarme mañana con mi coche hacia Barcelona. Después de todo, yo voy a lograr salir de esta isla para viajar y hacer mi trabajo, tal y como había planeado.
Y mi barco zarpa mañana a las 13 horas. Esta vez sí.
dilluns, 25 d’agost del 2008
dilluns, 4 d’agost del 2008
Eran siete que la aguantaban...
"...y aún meaba torcido."
Este va a ser, si no sucede nada importante y nadie lo remedia, mi último post desde Mallorca antes de emprender mi gran aventura catalana. No porque esté a punto de irme, sino porque planeo rascarme las partes nobles durante el resto del agosto, y no es cuestión de ir dando más envidia de la que ya se me tiene sin hacer esfuerzos adicionales. Además, como aún no tengo billete, ni por tanto fecha de partida mantendremos el misterio hasta el final (aunque en otro orden de cosas, si alguien tiene algo extremadamente importante que decirme en persona, que no badi molt).
Hace cosa de diez meses, andaba por Derry echando de menos mi tierra y deseando volver; como ya conté, hoy solo tengo ganas de irme. Hace dos días pensaba en esto, durante una fiesta de cumpleaños en la que me sentía especialmente desubicado: la homenajeada cumplía un año, y todos los invitados, o eran niños, o eran padres. Supongo que me sentía más identificado con los primeros, pero por alguna razón, me parecía inapropiado meterme con ellos en la piscina Toy a pelearnos en manguitos. De ahí pasé a reflexionar que era importante que me fuera pronto a algún lugar donde en las fiestas de cumpleaños a las que me invitaran solo hubiera mayores de edad, y chicas solteras en edad de merecer. Cuando tus amigos treintañeros se dedican a aburguesarse y reproducirse, sabes que es tu señal para emprender viajes, vivir aventuras, y en general hacer lo que el resto de triunfadores que conozco.
Hablando de lo cual, este post está dedicado a un amigo mío, colega veterano de mi anterior trabajo, y que se pasa estas semanas recorriendo la península ibérica a bordo de su moto en plan Easy Rider y al ritmo de Steppenwolf.
Ya decía Morfeo en aquella película: "yo solo puedo enseñarte el camino, a ti te corresponde recorrerlo". Venga idò.
Este va a ser, si no sucede nada importante y nadie lo remedia, mi último post desde Mallorca antes de emprender mi gran aventura catalana. No porque esté a punto de irme, sino porque planeo rascarme las partes nobles durante el resto del agosto, y no es cuestión de ir dando más envidia de la que ya se me tiene sin hacer esfuerzos adicionales. Además, como aún no tengo billete, ni por tanto fecha de partida mantendremos el misterio hasta el final (aunque en otro orden de cosas, si alguien tiene algo extremadamente importante que decirme en persona, que no badi molt).
Hace cosa de diez meses, andaba por Derry echando de menos mi tierra y deseando volver; como ya conté, hoy solo tengo ganas de irme. Hace dos días pensaba en esto, durante una fiesta de cumpleaños en la que me sentía especialmente desubicado: la homenajeada cumplía un año, y todos los invitados, o eran niños, o eran padres. Supongo que me sentía más identificado con los primeros, pero por alguna razón, me parecía inapropiado meterme con ellos en la piscina Toy a pelearnos en manguitos. De ahí pasé a reflexionar que era importante que me fuera pronto a algún lugar donde en las fiestas de cumpleaños a las que me invitaran solo hubiera mayores de edad, y chicas solteras en edad de merecer. Cuando tus amigos treintañeros se dedican a aburguesarse y reproducirse, sabes que es tu señal para emprender viajes, vivir aventuras, y en general hacer lo que el resto de triunfadores que conozco.
Hablando de lo cual, este post está dedicado a un amigo mío, colega veterano de mi anterior trabajo, y que se pasa estas semanas recorriendo la península ibérica a bordo de su moto en plan Easy Rider y al ritmo de Steppenwolf.
Ya decía Morfeo en aquella película: "yo solo puedo enseñarte el camino, a ti te corresponde recorrerlo". Venga idò.
dilluns, 28 de juliol del 2008
Puedes pensar, que volveré
Último post desde Barcelona, donde voy a darme el último paseo, tomar los últimos trenes, hacer las últimas compras, para finalmente tomar mañana el ultimo avión - por lo menos de momento. En estas semanas he tenido tiempo de hacer turismo, conocer gente, asistir a un concierto, leer, ver pelis, y hasta de conseguirme un trabajo. No está mal para unas vacaciones, y lo que es mejor, me voy de aquí con mi futuro inmediato arreglado, sabiendo que ya no tendré que preocuparme de encontrar trabajo y casa. Solo me queda hacer las maletas, conseguirme un pasaje para embarcar mi coche dentro de un mes, y tirarme el agosto en Mallorca tomando el sol y saliendo de fiesta. Y al contrario que los turistas, sin tener que pagar un euro por ello. Cómo molo!
(aunque mi primo, el socorrista de playa de Menorca, sigue molando más)
Y como esta vez lo vuelva a estropear alguien (como ésta, o esta otra), mataré a quien haga falta. Pero eso será a partir del próximo 1 de septiembre. Mientras tanto, permaneced atentos para novedades.
(aunque mi primo, el socorrista de playa de Menorca, sigue molando más)
Y como esta vez lo vuelva a estropear alguien (como ésta, o esta otra), mataré a quien haga falta. Pero eso será a partir del próximo 1 de septiembre. Mientras tanto, permaneced atentos para novedades.
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dimarts, 22 de juliol del 2008
Estira que viene pez
En directo desde Barcelona, 20 días después de salir de Mallorca, y por tanto a punto de establecer una nueva marca personal (lo sé, soy un pringao). Como la verdad es que estas vacaciones se me están haciendo cortas, no podría decir que me esté agobiando de estar aquí, antes al contrario. La verdad es que me traje mi portátil cargado de cine, series y lectura y apenas he podido tocar nada - de hecho, algunas de las cosas que me he traido para ver o leer llevan en cola desde Irlanda, lo que me hace pensar que solo con que me hubiera propuesto quedarme allí hasta que hubiera consumido todas las frikadas de las que iba equipado las cosas habrían podido suceder de otra manera. En fin, lo tendré en cuenta para la próxima vez.
Hablando de lo cual, una de las primeras cosas que hice en Barcelona aparte de mi siesta ritual en el Parc de la Ciutadella (un rincón que a mí personalmente me resulta muy relajante) fue acudir a una entrevista de trabajo a la que me presenté, como ya viene siendo habitual en mí, con la total despreocupación de quien no tiene nada que perder, incluyendo el hecho de que por circunstancias iba de turista, con gorra, bermudas, zapatillas, y por supuesto sin afeitar. Vale que tratándose de trabajar videojuegos la presencia no es el más valorado de los factores (en cierta ocasión, un lead programmer con el que me entrevisté me recibió descalzo - ahí queda), pero tal vez forcé un poco la situación. Pero quién sabe, cosas más extrañas han pasado.
Una vez superado el trámite de la entrevista, el viaje ya se ha justificado por asistir el domingo en el Pueblo Español al concierto de Loreena McKennit, una voz privilegiada donde las haya, y en el que además de disfrutar como hacía mucho tiempo, pude corregir la ironía de no tener un solo CD original suyo a pesar de ser una de mis artistas favoritas. Por si acaso alguien no la conoce, os dejo con una de sus mejores canciones en directo.
Hablando de lo cual, una de las primeras cosas que hice en Barcelona aparte de mi siesta ritual en el Parc de la Ciutadella (un rincón que a mí personalmente me resulta muy relajante) fue acudir a una entrevista de trabajo a la que me presenté, como ya viene siendo habitual en mí, con la total despreocupación de quien no tiene nada que perder, incluyendo el hecho de que por circunstancias iba de turista, con gorra, bermudas, zapatillas, y por supuesto sin afeitar. Vale que tratándose de trabajar videojuegos la presencia no es el más valorado de los factores (en cierta ocasión, un lead programmer con el que me entrevisté me recibió descalzo - ahí queda), pero tal vez forcé un poco la situación. Pero quién sabe, cosas más extrañas han pasado.
Una vez superado el trámite de la entrevista, el viaje ya se ha justificado por asistir el domingo en el Pueblo Español al concierto de Loreena McKennit, una voz privilegiada donde las haya, y en el que además de disfrutar como hacía mucho tiempo, pude corregir la ironía de no tener un solo CD original suyo a pesar de ser una de mis artistas favoritas. Por si acaso alguien no la conoce, os dejo con una de sus mejores canciones en directo.
dimarts, 15 de juliol del 2008
Que lo eres, de mezquino
Parece que apenas fue ayer cuando llegué a Menorca y resulta que mañana ya me voy. Debe ser que he estado muy ocupado o muy a gusto porque en el mismo lapso de tiempo, en Irlanda ya andaba sufriendo de ansiedad. No creo que sea muy representativo, pero en todo caso volver a casa es lo último que está en mi cabeza. De momento, pasaré mi último y relajante día en la playa, y mañana pongo rumbo a Barcelona donde me espera el siguiente monstruo de final de fase (ups, deformación profesional).
Para los que no conozcan Menorca, uno de los hechos más llamativos del carácter menorquín (además de su acento) es la rivalidad entre Maó (actual capital) y Ciutadella (que lo fue en tiempos), a la que voy a aportar mi granito de arena: después de haber recorrido ambas con cierto detenimiento, Ciutadella me parece uno de los rincones más visitables de este lado del mediterráneo. Ayer me la recorrí entera mapa en mano y aunque el día nublado y la música de Camela a tope en el autobús no hacían presagiar nada bueno, me dejé contagiar del encanto de sus casas tradicionales, sus estrechos callejones y sus fragmentos de historia expuestos al visitante (y los chaletazos junto al puerto son impresionantes, también).

En una nota relacionada, y aunque no he tenido ocasión de comprobarlo, me apuntan que en el puerto de Ciutadella están los mejores locales de la isla (y en el de Maó los mejores restaurantes) por lo cual la muchachada de Maó salé de marcha por Ciutadella y en caso de encontronazo, las viejas disputas tribales se resuelven por medios prehistóricos.
Y hasta aquí mi crónica de Menorca, que aún tengo mucho estrés que combatir :) Aunque debería mencionar que pese a mis expectativas de antes de venir, no me he encontrado con "La Alegría de los Globos" por más que no he dejado de otear el horizonte. Pero bueno, aún me quedan otras dos semanas de parrandeo, y planeo aprovecharlas bien.
(NOTA: en lugar de las habituales procacidades extraidas del refranero mallorquín, y aprovechando mi último día en tierras menorquinas, mi título de hoy va por la gente de aquí)
Para los que no conozcan Menorca, uno de los hechos más llamativos del carácter menorquín (además de su acento) es la rivalidad entre Maó (actual capital) y Ciutadella (que lo fue en tiempos), a la que voy a aportar mi granito de arena: después de haber recorrido ambas con cierto detenimiento, Ciutadella me parece uno de los rincones más visitables de este lado del mediterráneo. Ayer me la recorrí entera mapa en mano y aunque el día nublado y la música de Camela a tope en el autobús no hacían presagiar nada bueno, me dejé contagiar del encanto de sus casas tradicionales, sus estrechos callejones y sus fragmentos de historia expuestos al visitante (y los chaletazos junto al puerto son impresionantes, también).
(Aquí el puerto de Ciutadella - no he conseguido descargar mis fotos de mi maldito móvil nuevo, así que esto es lo mejor que puedo mostrar)
En una nota relacionada, y aunque no he tenido ocasión de comprobarlo, me apuntan que en el puerto de Ciutadella están los mejores locales de la isla (y en el de Maó los mejores restaurantes) por lo cual la muchachada de Maó salé de marcha por Ciutadella y en caso de encontronazo, las viejas disputas tribales se resuelven por medios prehistóricos.
Y hasta aquí mi crónica de Menorca, que aún tengo mucho estrés que combatir :) Aunque debería mencionar que pese a mis expectativas de antes de venir, no me he encontrado con "La Alegría de los Globos" por más que no he dejado de otear el horizonte. Pero bueno, aún me quedan otras dos semanas de parrandeo, y planeo aprovecharlas bien.
(NOTA: en lugar de las habituales procacidades extraidas del refranero mallorquín, y aprovechando mi último día en tierras menorquinas, mi título de hoy va por la gente de aquí)
dilluns, 7 de juliol del 2008
Mal lluevan cabezas de santo
Llegué a Menorca hace cinco días y desde entonces ha estado haciendo un tiempo espléndido, algo así como el mismo sol pegajoso de Mallorca pero sin montañas para aliviar un poco la humedad. Aunque mi propósito original era dedicar un par de horas al día a hacer algo productivo, al final esta apoteosis de mi inopinado año sabático va a terminar siendo tan poco práctica como los meses previos, sobre todo porque con este calor pocas cosas le apetecen hacer a uno aparte de tostarse al sol, leer cómics y tragarse todas las series de televisión del disco duro de mi primo. Que bien pensado, tampoco es tan mal plan, que para eso lo llaman vacaciones.
(Para que no digan que nunca pongo fotos, aquí la playa de Punta Prima donde suelo pasar las tardes)
(y aquí la de Binibèquer, donde estuve este fin de semana)
Pero hoy es un poco distinto porque como mandan las estadísticas ha amanecido nublado, aunque no por ello hace menos calor ni éste es menos pegajoso. Esto puede ser chungo para casi todo el mundo excepto para alguien que trabaje como socorrista (digamos, mi primo). Ya me gustaría a mí trabajar en la playa, relajado, y atendiendo la ocasional picadura de medusa. Y todo por un sueldo bastante decente teniendo en cuenta lo que he ganado yo durante años, con carrera universitaria y todo. Alguien más odia a mi primo?
Trabajar tiene todos los visos de ser, en efecto, un castigo divino. Y aún así yo no creo que fuera capaz de tener un trabajo que requiera tan poca actividad mental, y si me pasara ocho horas al día observando a los bañistas desde una torre de vigilancia terminaría haciendo tiro al blanco con ellos con un rifle, o me estallaría el cerebro. Por supuesto que mi trabajo (tanto el nominal que hago medio bien, como el que hago por vocación, aunque mal; ahí dejo la duda) resulta más creativo, aunque lleno de miserias (a las que algún día dedicaré una serie de posts - preferiblemente cuando esté lo suficientemente lejos de mis ex-compañeros para que no puedan venir a por mí). Hay trabajos más extraños, desde los ya célebres de sexador de pollos o probador de norias hasta los no poco extravagantes, como de recogedor de ropa de stripper (un trabajo real que la gente solía dejar cuando por una emergencia tenían que sustituir a la estrella titular del espectáculo).
Por supuesto todo esto viene a que tengo una entrevista de trabajo en dos semanas y estoy tratando de preparar un portafolio con el que demostrar mis aptitudes. Y todo el proceso me parece tan tedioso que no dejo de preguntarme si no habría algo con lo que ganarme la vida con menos complicaciones. Como paseador de perros. O asesino a sueldo. Seguro que he contado alguna vez que quería dedicarme a programar videojuegos desde que tenía trece años. Veinte años más tarde, me acuerdo de aquella advertencia del pozo del deseos: "Ten cuidado con lo que deseas, que podría hacerse realidad."
(Para que no digan que nunca pongo fotos, aquí la playa de Punta Prima donde suelo pasar las tardes)
(y aquí la de Binibèquer, donde estuve este fin de semana)Trabajar tiene todos los visos de ser, en efecto, un castigo divino. Y aún así yo no creo que fuera capaz de tener un trabajo que requiera tan poca actividad mental, y si me pasara ocho horas al día observando a los bañistas desde una torre de vigilancia terminaría haciendo tiro al blanco con ellos con un rifle, o me estallaría el cerebro. Por supuesto que mi trabajo (tanto el nominal que hago medio bien, como el que hago por vocación, aunque mal; ahí dejo la duda) resulta más creativo, aunque lleno de miserias (a las que algún día dedicaré una serie de posts - preferiblemente cuando esté lo suficientemente lejos de mis ex-compañeros para que no puedan venir a por mí). Hay trabajos más extraños, desde los ya célebres de sexador de pollos o probador de norias hasta los no poco extravagantes, como de recogedor de ropa de stripper (un trabajo real que la gente solía dejar cuando por una emergencia tenían que sustituir a la estrella titular del espectáculo).
Por supuesto todo esto viene a que tengo una entrevista de trabajo en dos semanas y estoy tratando de preparar un portafolio con el que demostrar mis aptitudes. Y todo el proceso me parece tan tedioso que no dejo de preguntarme si no habría algo con lo que ganarme la vida con menos complicaciones. Como paseador de perros. O asesino a sueldo. Seguro que he contado alguna vez que quería dedicarme a programar videojuegos desde que tenía trece años. Veinte años más tarde, me acuerdo de aquella advertencia del pozo del deseos: "Ten cuidado con lo que deseas, que podría hacerse realidad."
dilluns, 30 de juny del 2008
Parece mentira lo que la perdiz se estira
Hoy media España vive anestesiada la victoria en el fútbol. A la otra media o le da igual el fútbol o le da rabia España por motivos políticos. A mí la verdad es que me cuesta sentirme representado por once tíos corriendo detrás de una pelota (me identifiqué más con el Chiki-Chiki, que al menos lo voté) pero está bien que la gente de este país tenga motivos para algo de alegría, con lo malitas que están las cosas... menos para mí, que encima de haberme pegado ocho largos meses sin dar un palo al agua, ahora encima ¡me voy de vacaciones!
Con este motivo, he estado rematando las cosas que tenía pendientes y que no me puedo llevar conmigo de viaje. Así que me he terminado el libro que me compré por Sant Jordi, así como algunas series de televisión. Precisamente me he llevado una agradable sorpresa al ponerme el último episodio de El Internado (una serie tan casposa como adictiva), en versión digital clandestina (si Dios hubiera querido que viéramos las series con publicidad, no habría inventado el Emule). Debí sospechar algo con el título del episodio según el nombre del fichero ("La Alegría de los Globos") pero la pista definitiva de que no era precisamente El Internado lo que iba a ver terminar me la ha dado la chica protagonista de la equívoca grabación, que muestra las tetas a la cámara nada más aparecer en pantalla. Un rato más tarde, y tras ir de compras, hacerse un tatuaje y montar en un kart vistiendo solo un bañador que dejaba poco espacio a la imaginación, mantiene un encuentro íntimo muy explícito con un joven muy bien dotado.

No puedo evitar asombrarme del extraño sentido del humor de los responsables de compartir porno camuflado; después de todo, los que realmente buscan porno tienen donde elegir (y en todo caso, no es lo más raro que me he encontrado camuflado: en una ocasión fue un documental de National Geographic lo que apareció en vez del episodio de Lost que esperaba). Pero a punto de irme de viaje no puedo evitar pensar que tal vez se trate de una extraña premonición: tal vez mis relajantes, pero por demás anodinas, vacaciones puedan terminar deparando alguna sorpresa?
Pues ya os lo contaré dentro de un mes, tras batir mi récord personal de permanencia fuera de Mallorca, que actualmente está en 21 días (lo cual explica muchas cosas), y que después espero sea mucho más largo, si las cosas (y las entrevistas de trabajo) salen como espero. Estos meses me han ayudado a cambiar mi concepto de Mallorca, que ahora en vez de ser el lugar en el que vivo y trabajo se ha convertido en el lugar donde descanso y paso de todo. Demasiadas decepciones han contribuido a ello, incluyendo descubrir lo cabrones que pueden llegar a ser algunos de mis ex-jefes y ex-compañeros de trabajo, a todos los cuales espero poder devolverles algún día el favor.
Porque eso sí que sería "La Alegría de los Globos", definitivamente.
Con este motivo, he estado rematando las cosas que tenía pendientes y que no me puedo llevar conmigo de viaje. Así que me he terminado el libro que me compré por Sant Jordi, así como algunas series de televisión. Precisamente me he llevado una agradable sorpresa al ponerme el último episodio de El Internado (una serie tan casposa como adictiva), en versión digital clandestina (si Dios hubiera querido que viéramos las series con publicidad, no habría inventado el Emule). Debí sospechar algo con el título del episodio según el nombre del fichero ("La Alegría de los Globos") pero la pista definitiva de que no era precisamente El Internado lo que iba a ver terminar me la ha dado la chica protagonista de la equívoca grabación, que muestra las tetas a la cámara nada más aparecer en pantalla. Un rato más tarde, y tras ir de compras, hacerse un tatuaje y montar en un kart vistiendo solo un bañador que dejaba poco espacio a la imaginación, mantiene un encuentro íntimo muy explícito con un joven muy bien dotado.
No puedo evitar asombrarme del extraño sentido del humor de los responsables de compartir porno camuflado; después de todo, los que realmente buscan porno tienen donde elegir (y en todo caso, no es lo más raro que me he encontrado camuflado: en una ocasión fue un documental de National Geographic lo que apareció en vez del episodio de Lost que esperaba). Pero a punto de irme de viaje no puedo evitar pensar que tal vez se trate de una extraña premonición: tal vez mis relajantes, pero por demás anodinas, vacaciones puedan terminar deparando alguna sorpresa?
Pues ya os lo contaré dentro de un mes, tras batir mi récord personal de permanencia fuera de Mallorca, que actualmente está en 21 días (lo cual explica muchas cosas), y que después espero sea mucho más largo, si las cosas (y las entrevistas de trabajo) salen como espero. Estos meses me han ayudado a cambiar mi concepto de Mallorca, que ahora en vez de ser el lugar en el que vivo y trabajo se ha convertido en el lugar donde descanso y paso de todo. Demasiadas decepciones han contribuido a ello, incluyendo descubrir lo cabrones que pueden llegar a ser algunos de mis ex-jefes y ex-compañeros de trabajo, a todos los cuales espero poder devolverles algún día el favor.
Porque eso sí que sería "La Alegría de los Globos", definitivamente.
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