dijous, 1 de novembre de 2007

Todas las putas tienen suerte

He de decir que me desperté el lunes con el temor de Dios en el cuerpo. Solo me temía que todo el karma que había invertido en mi inesperada visita turística del domingo, me hiciera falta luego a la hora de afrontar la temida búsqueda de casa, ya que no tenía la menor de idea de lo que me iba a encontrar, y para entonces ya había pasado cuatro noches en el B&B. En caso de necesidad, la empresa habría podido extender mi estancia en el susodicho el tiempo que necesitara, pero más que el gasto, era la incertidumbre lo que me angustiaba.

A nivel de trabajo, el lunes fue un día básicamente nulo, ya que lo pasé viajando del centro al trabajo en autobus para visitar dos casas. Con la que vi por la mañana se me cayó el alma a los pies: por 80 libras a la semana, una guarida en un barrio muy cutre, no lejos del centro pero tampoco pegado, con una sola habitación, y con la peculiaridad de que de la planta inferior a la superior, se subía por una escalera compartida con el vecino, y ninguna de ambas puertas tenía llave, sino una extraña cerradura con código numérico. La estancias en sí no eran tampoco ninguna maravilla, pero supe que yo no viviría en aquel cuchitril en cuando comprobé que la ducha estaba en el dormitorio. O sea, que el plato de ducha estaba dentro del dormitorio, junto a la cama.

Me despedí amablemente de aquel caballero temiéndome lo peor: si pueden pedir 80 libras por este antro de una sola habitación, cuánto no pedirán por una residencia decente, ya no digamos con espacio para visitas.

La respuesta la tuve por la tarde, cuando me tocó volver a correr hasta el centro (correr literalmente) para visitar un apartamento muy céntrico, un segundo piso con dos habitaciones. Por 100 libras a la semana. Como se comprenderá, no terminaba de creérmelo, así que empecé a escrutar los detalles: suelo de parquet, amueblado (aunque solo lo justo), cocina reformada, calefacción económica, etc. Más tarde pregunté en la oficina y el B&B por su opinión sobre el lugar, el precio y tal, y lo vieron bastante bien. Así que acudí al día siguiente con el dinero de la fianza para asegurarme de que no se me iba de las manos. No tengo ni idea de si habría tenido oportunidad de conseguir algo más cercano al trabajo, o una casa más grande por solo algo más de dinero (había concertado una visita para una casa de 3 habitaciones por tan solo 110 libras) pero la visita de la mañana me había condicionado demasiado como para esperar.

Así que esta es, como estaba originalmente previsto, mi última noche en el B&B, después de que esta mañana haya hecho una compra rápida de ropa de cama y otras necesidades fundamentales, y mañana me mudo a lo que parece ser mi nueva residencia. Que finalmente tiene una habitación extra por si alguien se decide a visitarme algún mes de estos.

Después de toda la angustia, finalmente he batido un récord de tiempo de búsqueda de casa, y de momento sin demasiados problemas. Excepto el susto que me llevé cuando parecía que la calefacción no funcionaba, hasta que alguien me explicó como funcionan los sistemas de calefacción económica por aquí, de los cuales no había oído hablar en mi vida, y de los que ya hablaré otro día, si a alguien le interesa, porque tiene su tela.

Ahora solo vendrá la parte en la que pago el alquiler y los recibos, abro una cuenta bancaria, me doy de alta en la seguridad social, y todas esas cosas que hacen tan emocionante la vida en el extranjero. Pero si he logrado superar este primer paso, creo que podré sobrevivir a los demás. Lo bueno de vivir en permanente estado de alerta, es que la satisfacción de que algo te salga bien se multiplica exponencialmente. Pero seguiré en estado de alerta por si acaso.

3 comentaris:

amelche ha dit...

¿La calefacción es con "fuel" que dicen ellos? ¿Hay un depósito de color verde en el patio de luz o la parte trasera del edificio? ¿Cada apartamento tiene el suyo o es uno común? Todo eso es importante: si es común, todos los apartamentos pagaréis una cantidad media. Si es tuyo sólo, lo tendrás que pagar tú. Y depende de cómo sea el depósito de grande, pero las empresas de gasóleo para calefacción no se ponen a llevártelo a tu casa por menos de 400/500 libras esterlinas. Así que, ahorra ahora lo que puedas si no hace mucho frío, ponte jerseys en casa, que cuando llegue el invierno ya lo tendrás que gastar y verás lo rápido que desaparece.

¿En una de las habitaciones tienes como una caldera dentro del armario, que tienes que encender si quieres tener calefacción y agua caliente? No te la dejes encendida, que una vez se me olvidó apagarla después de ducharme y cuando volví del trabajo mi habitación parecía un horno, tuve que abrir todas las ventanas y puertas para refrigerarla en lo posible (sin contar con el combustible que gastaría tantas horas...).

A mí me costó, pero al final aprendí a programarla para que la calefacción se encendiera a ciertas horas, un poco antes de levantarnos, para que fuera calentando el agua para la ducha, y luego la apagábamos.

Marmack ha dit...

La calefacción es eléctrica, de esas que consumen solo durante la noche, así como la caldera para el agua caliente. En teoría me la han dejado preparada para que tenga agua caliente para varias duchas diarias, y no tenga que preparar nada. Esta siempre encendida pero solo para las horas de bajo consumo, pero también sé como hacerlo en el caso de que necesitara más tiempo, suerte que he podido buscar información por Internet sobre el tema, porque no había oido hablar de la tarifa Economy 7 en mi vida, pero supongo que son la clase de cosas que uno tiene que ir aprendiendo en un país extraño.

amelche ha dit...

Pues eso no lo había oído nunca. De todas formas, cuidado con el bajo consumo, no sea una trampa y luego se dispare la factura de la luz. Si ves que la primera factura es muy alta, luego apagas un rato la calefacción y punto. Será que yo soy desconfiada, no sé. :-) Es que nuestra casa era un poco vieja y la luz ¡iba con tarjeta! Una cosa muy extraña: había que comprar tarjetas de cinco libras en la tienda de la esquina y ponerlas en el contador eléctrico de la entrada. Para nuestra sorpresa, cinco libras duraban mucho, se ve que era una casa vieja de esas que pagan más barata la electricidad o no sé. Luego nos cambiaron el contador, porque la compañía dijo que eso era muy antiguo, nos pusieron uno que iba con códigos: pagabas en la tienda de la esquina la cantidad de electricidad que querías y te daban una factura con el precio y un código, que había que poner en el contador al llegar a casa.

Cosas curiosas, ya ves.