dimecres, 31 d’octubre de 2007

Donde hay prisa, a hacer montón

Como no he tenido demasiado tiempo (ni fuerzas, la verdad) de actualizar este relato, se me han acumulado unos dias, así que iré de post en post para no agobiar.

Mis planes para el domingo salieron como estaba previsto, o sea que fui de paseo, y además salió un díaa inusualmente despejado. Pero lo que no podía sospechar fue la inmensa suerte que tuve de conocer durante el desayuno a una pareja de españoles, Jaime y Jessica (una abrazo muy fuerte si llegan a leer esto), que trabajan en Galway y que estaban haciendo una ruta en coche por el norte aprovechando que el lunes era fiesta en el Sur (alias la República, alias Irlanda). Y nada, se les ocurrió invitarme a acompañarlos, aunque eso significara tener que devolverme a Derry al cabo del día. Qué puedo decir, de vez en cuando algunas cosas salen bien, y ese día salió redondo. El lugar en cuestión es famoso por sus columnas de basalto de formas geométricas en la costa, y es además un paisaje de singular belleza. También es famoso un puente de cuerda en la misma zona, llamado Carrick-A-Rede, que también visitamos, aunque por los pelos. La vista desde el puente sobre la corriente de agua más abajo es también impresionante. El día terminó en Bushmills, donde mis nuevos amigos se quedaban a pasar la noche una vez me hubieron acompañado.

Por supuesto que allí donde íbamos había una nube de turistas, y aunque el cielo cambiaba constantemente de soleado a nuboso, el tiempo en la costa irlandesa es en general bastante frío. Pero teniendo en cuenta que no se puede llegar al sitio más que en coche, y que los tours guiados solo se organizan desde Belfast, ni un día claro de primavera habría podido mejorarlo. Gracias de nuevo Jaime y Jessica por ese regalo inesperado. Y espero poder colgar las fotos en cuanto me las envíen.

Tras apenas tres días en Irlanda, ya aprendí una valiosa lección: la de que las cosas buenas pueden pasar en cualquier momento, y aunque en mi situación es más habitual esperar el desastre, la satisfacción de conocer amigos lo es doblemente en lo que se te antoja un entorno extraño y hasta cierto punto hostil. Por supuesto que sabía que al día siguiente tenía todo un montón de otros problemas en los que pensar, pero al final lo importante es haber sobrevivido al día, y tener algo que contar.

2 comentaris:

amelche ha dit...

¡Si hay tres posts y yo ni me había enterado! A leer, pero ya. Ya tengo deberes. :-)

amelche ha dit...

Oye, y que una excursión por la naturaleza, despeja bastante. Y poder hablar en español, también. Además, ahora podrás ir a Galway a visitarlos un día y ellos podrán ir a Derry a verte.