dilluns, 21 de gener de 2008

Unas cuentas hace el asno...

Hoy dejaré un poco de lado mi habitual tono reflexivo para comentar una película, Los Crímenes de Oxford, que me habia despertado mucha expectación, y que vi anoche, digámoslo ya, con cierta decepción.

A falta de ver 800 balas y La comunidad, el cine de Alex de la Iglesia me parece una de las carreras más coherentes del cine español reciente, y aquí ofrece notables muestras de ello. Como en su anterior Crimen Ferpecto, domina los mecanismos de la intriga, sabe cómo crear un ambiente, la narración es fluida, y cuenta con el notable mérito de hacer creíble y carnal la química improbable entre Elijah Wood y Leonor Watling.

Por desgracia, la trama es tan tramposa y hace tanto abuso de la especulación filosófica, que al confrontarse con el relato del film, y sobre todo con su más que improbable conclusión, se queda en una pedante exposición metalingüística acerca de la imposibilidad de encontrar la verdad, que lejos de justificar la intriga de la película deja en el espectador una sensación de haber sido estafado por un trilero. Por su factura, la película podría estar a la altura de obras maestras de la intriga tramposa, pero se queda en el intento, aunque eso sí muy aparente.

Y luego me he enterado que después de todo las celebraciones de San Sebastián en Palma valieron la pena y yo me las perdí por ir al cine. La vida a veces es tan injusta...